Estos últimos días han estado llenos de pensamientos que divagan de un pueblo a otro, he estado llena de mierda satánica, he soñado reiteradas veces con cosas poco coherentes.
El otro día alguien me enseño a respirar, a controlar mi mente. Pero me pregunto ¿cómo?, cómo es que no puedo controlar mis propios pensamientos. He sabido que lo más difícil es tratar contra uno mismo, contra tus pensamientos, contra la jerarquía progresiva de tu mente. Pero no lo había experimentado hasta ahora.
Hace 10 minutos termine de leer lo que no debí leer nunca. Estoy en frente a lo que más me temía, estoy de nuevo frente al mismo disfraz de una situación anterior.
Para explicar mi dilema pensemos que soy, en este contexto, un salvavidas que está en la deriva de no saber qué hacer. ¿Salvo una vida o me salvo yo misma?
Antes de lanzarme contra esa ola, pienso: ...puedo y tengo la oportunidad de traer a esa persona que se esta ahogando a pisar tierra firme, pero no es seguro que se salve, pues ha pasado mucho tiempo ahí, tragando agua de mar, pero no pierdo nada probando. Por otro lado pienso en qué consecuencias tiene para mi salvar aquella vida, podría perfectamente ahogarme con ella, podría perfectamente no ayudar en nada y quedarme vaga y triste para el resto del tiempo por no haberlo logrado.
De qué sirve entonces, ¿qué puedo hacer cuando en la mente de una persona no soy yo la que causa problemas o despierta sensaciones?
Quizás mañana u otro día tenga la respuesta...
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada